Relatos Eroticos

16 Mayo 2009

Acosando a mi sirvienta.

Archivado en: Relatos Reales — Etiquetas:, , , , — Txema @ 8:12

¡Y yo que me creía un hombre serio y formal!, Pero sólo me faltaba la ocasión y esta se llamó Graciela. Desde que entro a trabajar en casa su culo y sus tetas no dejaron de dar vueltas por mi cabeza y es sabido que los hombres no tenemos suficiente riego sanguíneo para alimentar nuestras pollas y nuestros cerebros al mismo tiempo. ¡Hasta mi mujer se dio cuenta de cómo me quedaba ensimismado mirándola!.

Empezaré por el principio. Graciela llegó a casa por el mes de Mayo después de buscar una nueva asistenta doméstica por todos los sitios. De origen africano, muy morena pero no totalmente negra, alta, delgada y si tal como llegó a casa no causaría sensación en ninguna discoteca de moda, desde el primer día yo intuí que bajo su ropa escondía un volcán. Como era la primera vez que trabajaba de interna, no tenía uniforme y el de la chica anterior, más bajita que ella, le quedaba de los más provocador, bastante por encima de la rodilla y con las tetas, a pesar de no tenerlas demasiado grandes, apunto de estallar. Por supuesto que Elena, mi mujer, fue esa misma semana a comprar el nuevo uniforme de Graciela.

-¿Que te parece este? Crees que le gustará, esta muy bien de precio.

Pero justo al lado de la sección de uniformes, había una faldita negra, ceñida, de no más de un palmo, de esas que sólo se atreven a llevar las quinceañeras de barrio.

- Mejor esto y este delantal (y señalo uno de esos con encajes que más parecen ropa interior que de trabajo)

- Pero tu estás loco, sino con eso no se puede trabajar y a la pobre chica se le vería el culo.

-¡Mucho mejor! Mirada seca de mi mujer, que por supuesto compró el que a ella le pareció adecuado: una bata espantosa, abotonada hasta el cuello, de corte recto para evitar marcar la silueta y muy por debajo de las rodillas.

No hablamos más del tema, pero esa noche, mientras veía la tele ya acostado, Elena me dijo:

- Quieres que llame a Graciela para que nos haga un té antes de acostarnos.

- Ya es tarde, lo hago yo si te apetece.

No oí respuesta, de inmediato Elena salió del cuarto de baño llevando sólo la faldita negra y el delantal de volantes que habíamos visto esa mañana.

Bueno, me quede de piedra. Se volvió dando me intencionadamente la espalda para dejar la bandeja en la mesilla y para, descaradamente, enseñarme las bragas, recreándose en la inclinación y dejándome observar la perfección de su culo por unos segundos. ¡Y no llevaba blusa!, Tenia su espalda totalmente descubierta de cintura para arriba y la parte superior del delantal luchaba inútilmente por tapar al mismo tiempo los dos pezones, que ya estaban duros como piedras.

- ¿Quiere el señor que le haga algo… más? Bueno el \’más\’ era toda una provocación, así que seguí con el juego.

- Creo que me ha picado un mosquito por aquí, por que me esta saliendo un bulto. (Y le señalo descaradamente mi pene, que empezaba a estar duro.

- Sí, sí ya se lo noto al señor. Pues lo mejor para las picaduras de este tipo es la saliva. Deje que se lo demuestre.

Y sin darme tregua, metió toda mi polla en su boca, chupándola desesperadamente. No es que mi mujer no me la hubiese chupado antes, pero ese día por la calidez de su boca era mayor o por verla vestida de chacha de peli porno o por que sé yo pero me puso a doscientos y nada más empezar a meterla mano por debajo de la falda y notar su coño empapado me corrí.

-¡ Pero bueno Señor! El granito estaba a punto porque se le ha explotado en menos de un minuto.

Lo del minuto lo decía con segundas. Confieso que siempre he tenido una primera eyaculación casi precoz pero enseguida me repuse…

- No se preocupe señorita, porque he observado que Vd. también tiene un granito justo aquí detrás y como esta técnica me ha gustado mucho, la voy a poner en practica.

Y tumbándola, le quite las braguitas y empecé a recorrería su rajita con mi lengua, deteniéndome muy especialmente en el botoncito de su clítoris. Su chochito estaba completamente mojado. Mi lengua subía y bajaba por su toda su vagina, y al mismo tiempo empece a ha intentar una penetración imposible primero con todo mi puño, como si se tratase de un pene descomunal, empujando ligeramente y aflojando para dejar paso a mi lengua y luego intentándolo con tres dedos que nuevamente aprietan sin conseguirlo, mientras mi pulgar daba vueltas alrededor de su ano. Finalmente introduzco un dedo, luego dos, tres y hasta cuatro, chocando contra las paredes de su vagina en una penetración leve pero intensa. Mi pulgar ya esta dentro de su ano y noto como empieza a retorcerse. Tampoco tardo mucho en correrse, apretándome la cabeza entre sus piernas y gritando ¡ya, ya, déjalo!

-¡ Ha tocado un cable de la luz porque he notado unas cuantas sacudidas! Será mejor que me abrace para terminar de descargarla.

Y me puse encima de ella presionando para buscar el camino de su coño, tan mojado y dilatado por la presión de mis dedos, que mi polla se coló hasta dentro sin ayuda. Como ya me había corrido una vez, empecé mis sacudidas muy despacio, arriba y abajo, manteniendo la presión, hasta que note que le venia un nuevo orgasmo, el bueno, y me moví mucho más deprisa. Se corrió, dejando la vagina tan empapada que yo ya no notaba casi el contacto en mi pene, así que le di la vuelta y aprovechando que mi polla estaba totalmente lubricada se la metí por el culo de un solo golpe.

- ¡No seas cabrón, que me haces… daño! Me dijo con la voz entrecortada. Pero ya no había remedio, yo metía y sacaba mi polla de su ano y ella gritaba primero, de dolor, pero, rápidamente el lamento se volvió suave y note como le volvía el placer, \’así, así, así…\’ La dulzura de esos gemidos hizo que por fin me volviera a correr y quedará, entonces sí, totalmente extasiado.

Elena se puso seria y me dijo:

- Aquí la que se pone el uniforme sexi soy yo, si le pillo a esta (y señalo a mi polla) detrás de otras… (y abrió y cerro sus dedos simulando una tijera.

- Ahgg - grite, protegiéndomela con las dos manos - no le digas eso a mi colita que sabes que se pone muy nerviosa.

¿Quedo la cosa clara? Bueno, con lo horrendo del uniforme, tarde un tiempo en volverme a fijar en ella. Pero Graci era esas mujeres que por instinto (sexual?) son capaces de convertir lo más feo en lo más sexi, y poco a poco aprendió a sacarle partido al uniforme, o quizás eran mis ojos, pero el caso es que volvía a estar buenísima y yo volvía a estar salidísimo. Me imaginaba llamando a Graci con voz autoritaria y sin apenas mirarla ordenarle:

- Graci, que hace con esa bata, sabe que la odio, quítesela ahora mismo!

- Voy y me cambio, señor.

- Es que es Vd. tonta. No tiene que ir a por nada, quítesela aquí!!! Sin decir palabra, con la mirada baja empieza lentamente a quitarse los botones de arriba abajo. Llega al botón que dejaría al descubierto sus pechos, pero cambia y va de abajo a arriba, poco a poco.

- Vamos que no tenemos todo el día, si nos pilla la señora no tendré más remedio que follar con ella pero te aseguro que luego te doy a ti por el culo.

Una lagrima le recorre su mejilla. Se quita el último botón pero la bata apenas se separa dejando entrever ligeramente su ropa interior. La empujo hacia mí abriendo se la.

- Pero Graci, mujer, lleva una ropa interior horrible, como puede llevar esas bragas y ese sujetador ortopédico. ¡Quíteselo ya!

- Pero Señor…

- Vamos, vamos y ahorre se lagrimas para tener saliva porque la polla se me esta poniendo gorda y me la vas a chupar.

Según estoy sentado en el sofá me desabrocho el cinturón, me abro completamente el pantalón y me saco la polla por encima de los calzoncillos. Graci se arrodilla, mira mi polla, se detiene, cojo su cabeza por el pelo y la empujo hacía abajo. Sin decir nada, se mete mi polla en su boca y empieza a chupármela tocándome apenas con dos deditos, mientras con la otra mano vuelve a apretarse la bata para evitar que vea su ropa interior. Y me corro, yo ya llevo un rato masturbándome, imaginando la dulzura de sus labios subiendo y bajando por la piel de mi polla, que desaparece dentro de su boca, cada vez un poco más, un poco más, un poco más… Y me corro.

Era necesario un plan. Tenía que caer en mis brazos. Empecé mis primeras aproximaciones, primero verbalmente. En cuanto podía, desviaba nuestra conversación a sus relaciones de pareja. Le preguntaba qué si tú tienes novio, qué desde cuando, que cuanto tiempo hace que no le ves. Yo sabía las respuestas, porque se lo preguntaba muchas veces. Y terminaba dando le celos: \’Seguro que ya tiene otra\’. Se ponía mala. Yo lo que intentado era que buscara revancha con alguien, preferiblemente próximo, es decir, conmigo. Y seguía… \’Que si en tu país se tienen relaciones con los chicos, ya sabes antes de casarse…\’ y pensaba, \’venga Graci coño que si eres virgen o ya te has acostado con tu novio\’ ¡Señor, señor que sufrimiento!, Pero como a ella le encantaba el tema, pase a la segunda fase: El contacto accidental.

Empece a volverme patoso. Cuando intuía que ella iba por el pasillo, allí aparecía yo completamente distraído provocando ligeros choques primero y un poco más intensos después. Siempre trataba de sujetarla, acariciando ligeramente sus brazos, su espalda y luego dejaba caer la mano hasta chocar con su culito respingón, tocarle una teta. He de ser franco, el esfuerzo para provocar estos contactos era mucho mayor que la escasa satisfacción física que producían, la satisfacción mental era otra cosa, porque sólo con pensar en mi plan y avanzar mentalmente en él, se me ponía la polla dura.

En una de estas ocasiones en que pensando en mi plan mi pollita se puso exageradamente gorda, la oí entrar en el cuartito de las escobas, lo suficientemente estrecho para un contacto más intenso. Lógicamente, era un sitio que Graci frecuentaba y el que incluso estaba un rato largo arreglando lo y colocando las cosas. Siempre después de dar la luz, entraba dentro cerrando casi la puerta. Con mi polla dura y el cerebro seco, pensando en sus tetas y dirigido por el instinto, apague la luz (pretendiendo encenderla, eso debía pensar ella) y me abalance dentro de golpe. El choque fue total. Ella estaba agachada y mi polla choco violentamente contra su culo, lo que le hizo gritar e incorporarse.

- Graci! Estaba Vd. aquí, no la vi.

La luz continuaba apagada y yo la sujetaba abrazándola de espaldas y sujetándole una teta con cada mano y apretando mi pene a su culo (Quizás esto fuese algo inútil porque no tengo un miembro espectacular) (por cierto nunca he sabido, si las chicas notan cuando un tío ‘nomalito’ esta empalmado en uno de estos achuchones. Se quedo muda, se dio la vuelta y salió, no sin antes tocarle más las tetas y empujarla hacia afuera colocando estratégicamente mi mano en su culo. Mi cerebro recuperó sangre, recapacité y cogí la correa del perro, lo que provoco una inmensa alegría en el animal, que iba a dar un inesperado paseo. Salí del cuarto y de la casa. ¡Había notado que la deseaba. Los toques habían sido descarados y no los había rechazado. La parte dos del plan estaba cumplida.

Según paseaba a mi perrita, iba pensando en cual debería ser la siguiente fase. ¿Pararla en el umbral de su habitación y besarla? ¿Abrazarla y contarla el rollo de que me perdone, que no quería hacer daño a mi esposa, ni interferir en las relaciones con su novio, pero que deseaba frenéticamente echarla un polvo. Bueno quizás esto fuese demasiado directo. Para entonces, ya estaba de vuelta dentro de mi jardín. Tarde unos segundos en notar algo raro. Entonces me di cuenta. La luz de la habitación de Graci estaba encendida. Esto, lógicamente, no era lo extraño, pero si que tuviese las persianas abiertas y las cortinas ligeramente descorridas, porque como era la única habitación en la planta baja, solía tener cuidado de tenerla siempre cerrada cuando estaba dentro. Me acerque sigilosamente. ¡Graci iba a cambiarse delante de mí! Mi sueño se hacia realidad. Se abrió la bata, de arriba abajo y sin dejarse ningún botón no como en mi imaginación, sin pausa, quedando se en bragas y sostén, que no eran en absoluto horribles, sino juveniles y ajustados. Se agacho para sacar algo del cajón, una pequeña toalla con algo envuelto. Dirigió sus manos a la espalda y mantuvo su cabeza mirando hacia abajo, esperando la erupción de sus pechos en libertad.

Había visto muchas veces este gesto en mi mujer, echar las manos atrás y buscar el cierre del sujetador en la espalda, la vista abajo para ver la liberación de sus pechos, como se relajaban dulcemente, quizás fuese instintivo o coquetería o para comprobar si el descenso era igual o superior al del día anterior, pero a mi me encanta la escena y ahora estaba viendo las tetitas de Graciela todo morenitas, con sus pezones adolescentes completamente al descubierto. Se sentó en la cama, se entretuvo masajeando sus pechos, uno con cada mano. Me quede atónito cuando manteniendo la mano izquierda en su pecho derecho, bajo su mano derecha hasta introducirla dentro de sus braguitas, abriendo primero las piernas y levantándose ligeramente para permitir que su mano cogiese todo la extensión de su coño y enseguida cerrar las piernas y dejarse caer de nuevo sobre la cama aprisionando su mano. Repetía rítmicamente este movimiento, al levantarse abría las piernas, su mano exploraba cómodamente todo su coño y de nuevo sus piernas se cerraban, caía sobre la cama y respiraba profundamente. Yo notaba que se iba calentado por momentos. Necesitaba algo más, así que en un movimiento rapidísimo se quito las bragas, se dejo caer de boca sobre la cama con las piernas totalmente abiertas y ambas manos acariciando su clítoris con rapidísimos movimientos. Su culo era realmente fantástico. Sus manos desaparecían entre sus piernas, se introdujo primero uno, después dos y hasta tres dedos (era evidente que estaba acostumbrada a la talla \’XL\’) con movimientos acompasados que le provocaron un rápido orgasmo. Se quedó sobre la cama unos segundos en los que yo estuve a punto de saltar por la ventana. Pero se incorporó y mirando hacia donde yo estaba (¿me vio?), totalmente en pelotas, fue hacia la ventana, corrió la cortina y bajo la persiana. Rápidamente, fui a la puerta de la casa, abrí y entré buscando una excusa para plantarme en su habitación (donde yo nunca había entrado)y… Fue cuando oí a Elena:

- ¿Juan? ¿Cómo es que te has ido a pasear al perro tan pronto? Y hay estaba yo, con la polla a reventar, mareado del calentón. Trate de pensar. Imposible, toda la sangre la tenia en la polla. Deje la correa del perro. Subí la escalera de cuatro en cuatro. Metí a mi mujer en la habitación, luego en el cuarto de baño, le di la vuelta, la subí el camisón (mi mujer es de esas que nada más llegar se pone el camisón), la baje las bragas, me abrí la bragueta y sin mediar palabra se la metí hasta el fondo.

- Me dolía la cabeza y he salido a dar una vuelta - dije mientras la follaba.

- Pues más parece que lo que te dolía era la polla, pero que haces, no iras a follarme así, en frío.

- No es en frío, he visto como una parejita de novios follaba justo en la esquina, dentro del coche y me han puesto a cien.

- Bueno deja lo ya que a mí así no me gusta.

Como estaba realmente aturdido y desbordado, se la saque. Pero, ya sabéis como son las mujeres, siempre dicen lo contrario de lo que quieren, así que me dijo ¡pero estas loco, ahora no pretenderás dejarme así!, Y dándose la vuelta se sentó sobre el lavabo y me apretó hasta introducirse de nuevo la polla en su coño y empezar a gritar: “Así, así aprieta como si yo fuese la novia del tío ese. ¿Como tenia las tetas? “; “normalitas (yo pensaba en Graci”; “¿y el culo?”, “Increíble”, “Y la polla, como tenia el tío la polla?”; “Mujer, no se la he visto, la tenía dentro”. “Pero a lo mejor se la estaba chupando”. Cuando Elena empezaba era realmente imparable, se saco la polla de su coño, me puso a mi contra el lavabo, se agacho y empezo a chuparme la polla. No sólo me gusto, sino que además dejo de hacerme preguntas y yo pude cerrar los ojos e imaginar que la que me chupaba la polla era Graci y no Elena. Sólo de pensarlo me corrí sin darme cuenta que todavía tenia la polla en la boca de Elena.

- Pero que cabrón eres, te vas a enterar.

Y me bajo justo para que mi boca quedara en su coño, por cierto perfectamente arregladito, con una estrecha y super erótica línea de rubios pelillos que yo me encargaba de recortar regularmente. Sé lo que gusta mi lengua y le recorrí toda su vagina con ella, chupándole el clítoris como si quisiese arrancárselo. Se corrió, ella siempre se corre rápidamente pero esta vez fue más rápido, me abrazo volviéndose a introducir suavemente mi polla en su coño. \’Estaba la puerta abierta, me dijo, Graci podría estar mirando o escuchándonos\’. \’Me la voy a follar\’, dije sin darme cuenta y no sé si lo oyó, pero no dijo nada y yo pensé que tenía permiso.

Unos días después, cuando llegaron os días de calor, empecé a limpiar la piscina. Es una actividad que siempre me ha encantado. Lo único que me molesta es estar subiendo y bajando cosas desde el vaso vacío y como mi mujer odia este tipo de trabajos y siempre me reprocha el que no contrate a alguien, siempre desaparece de la casa, así que dispuse a Graci en el borde para este menester. Ni que decir tiene que la vista era estupenda y Graci se había puesto para mí las mejores bragitas que tenía. Note como sudaba por el calor, así que le enchufe directamente la manguera para refrescarla. ¡guauuu! Ahora sabía lo que era un concurso de Miss camiseta mojada. Hizo como que se enfadaba pero estaba encantada, me tiro un cubo lleno de agua y cuando traté de devolvérselo huyó hacía el otro extremo del jardín. Corrí detrás de ella y la coloque debajo de la ducha, abrazándola.

- Mire como me ha puesto el uniforme!

- Da igual, quítatelo, nunca me ha gustado.

Y empece a desabrocharle los botones rápidamente. Cuando ya veía todo su sujetador y tenía tela suficiente para agarrarla de las solapas, la empuje hacía mí juntando mis labios con los suyos. Acepto el beso y empezamos a intercambiar frenéticamente nuestras lenguas. El agua fría seguía empapándonos. Acabe de quitarle la bata y empuje el sujetador hacia arriba dejando al aire sus pechitos. El agua fría había puesto duros como piedras sus pezones. Los bese, mordí, chupé, apreté fuertemente con mis manos, pellizque y volvía besar y a chupar. Cogí su mano y la lleve al sol, encima de las tumbonas. La deje tumbada y empece a quitarme la ropa que llevaba delante de ella, primero la camiseta y luego el pantalón corto y los calzoncillos al mismo tiempo. Mi polla salió frente a su cara pero ella no se movió. Cogí su cabeza, se la acercó y me beso ligeramente. Le quite las bragas mientras seguía de pie. Quería contemplarla desnuda y toda para mí.

Disfrutaba viendo como la miraba, su piel morena reluciendo al sol. Abrió las piernas. Era evidente que llevaba tiempo sin ninguna relación y no iba a esperar mucho más. Me tumbe encima, empuje mi pene en su raja y se lo introduje de golpe. Tenía los ojos cerrados y suspiraba, respiraba deprisa. Hacía mucho que no se lo hacían. Nota que le llegaba el orgasmo cuando dejo su actitud pasiva y me abrazo con fuerza, emitió grititos ahogados y me mordió en el hombro. Yo también me corrí.

Nos repusimos, recogió todas sus cosas y salió corriendo hacía su cuarto.

No hubo palabras. A mi mujer le dije que me había golpeado con un cepillo en el hombro.

- Se notan como dientes, dijo.

Pero yo en esto siempre he seguido la técnica del despiste e hice como sino hubiese oído nada. Estuve unos días en una nube, conseguir tus objetivos sexuales siempre es muy reconfortante y desde aquí os animo a que sea cual sea el que tengáis lo planeéis y lo intentéis, tenéis muchas posibilidades de conseguirlo!!!

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